De gran encanto también los mercados populares, como la “Fera o luni” y la “Pescheria” (Pescaderia), en los cuales las ventas siguen el ritual árabe, herencia de la antigua dominación, y suceden con las habituales negociaciones sobre los precios y las “abbaniate” (exaltación de la propia mercancía gritando en dialecto).
Ciudad de historia y de mito, de novelistas y músicos, de fe y folklore, Catania merece ser visitada con atención, pero una atención que no requiera algún esfuerzo de parte del turista porque él está casi secuestrado de tanta maravilla armónica y elegante.
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